domingo, 8 de septiembre de 2013

DESHAZTE DE MI


Siempre estuve incompletamente destruida, incompletamente completa.
Estuve a punto de bordarme en lágrimas hasta el límite de mi más lejanos puntos de cordura, pero me mantuve en silencio. Quería correr y alcanzarle, protegerme de ese miedo irracional por la nada. ¿Qué era ella que me atormentaba tanto? Tenía el alma despedazada, ilusionada por cada esquina de mi habitación vacía, tan llena de blancos espacios sin sentido.

Y me dolía el pecho, porque mi corazón lograba atormentarse solo.

¿Cuántas veces tendría que repetirme lo oscuro que podía ser el mundo y lo torcida que podía ser mi conciencia? Era avara, egoísta; una fuente innecesaria de problemas que se iban contando con mis años de soledad. ¿Era mi revolución una inagotable pila de tristes recuerdos? ¿Qué era yo sin cariño?

Las gárgolas, siempre serán gárgolas.

No era quien para pedir devolver el tiempo y cometer los errores que siempre tuve miedo de cometer, podía ser la imagen perfecta de todo aquello que quisieran y aún así sonreír con las esperanzas por el suelo, con el miedo eterno de que toda oscuridad en mi vida fuera provocada por la luz que siempre irradiabas tú. 

Era tan fácil esconderme, porque siempre fui invisible.

Y, es que a medida que sacaba un poco de fuerza para apreciar cada una de mis cicatrices una herida nueva aparecía en mi piel en sus nombres. Cosas que se iban nunca más irían a volver, como un corazón recluso, una mirada perdida. Como mi vida.

Cuando me reten hasta el punto de no soportar la soledad.
Deshazte de mi.



Manuela Correa Benjumea
Ilustración: https://www.instagram.com/p/BT4BlQCAYLJ/?taken-by=williampaiva. 

jueves, 20 de junio de 2013

NO FUE POR TI


A través de mi espina dorsal se inventaban cierto número innombrable de caricias ingenuas. Yo tenía un poco menos que ahora, un poco menos que el mes que me seguía... y un rostro pálido de angustias y miserables recuerdos. No podía ser nada, nunca fui nada... y no era por ti. 

Contigo descubrí que el mar es más profundo cuando estoy llorando y que el atardecer es una incitación suicida. Conocí cuán peligroso puede ser que me quieras si no creo en tus palabras, ni en tus besos, ni en cada una de las veces que entraste con una sonrisa diciéndome cuán grande era mi existencia, no, no sirvo para eso. Estoy vacía, como esas muñecas rusas que te aguardan sobre tu repisa, sobre el lugar donde tantas veces te escribí que me rendía, porque no podía alcanzarte ni alcanzarme. No era nada hasta que te quise, pero me hice menos cuando te amé... porque fuiste el cielo y los abrazos cada día antes de las diez. 

¿Dónde quedaron todos tus miedos? ¿Dónde quedó todo eso que me aquejaba? Fui monótona, simple y organizada, meticulosa e insensible. Existí para no quererte tanto como lo merecías porque el amor que tenía no bastaba ni para mi. Fui una serie de contradicciones, el amor de tus padres, la hermana de tus problemas, la artífice de cada una de las máscaras que diariamente me cubrían y culpable de no corresponderte ni la sonrisa; a pesar de recibir tus labios temblorosos, tus manos frías y tus abrazos simples, a pesar de las muchas horas que hablamos tan superficialmente. 

No, no es que todo lo que vivimos haya sido mentira... 
es que simplemente yo nunca he sido verdad.

A través de lo poco notables que son los huesos de mi espalda, se extienden puntos fijos que sirvieron para tus desventuras y consuelo. Yo tenía casi lo que tengo ahora,  el mes que seguía era un presente... y mi rostro seguía pálido por mis poco sutiles confesiones. Seguía sin ser nada, tal vez fui algo... y no fue por ti.




Manuela Correa Benjumea, 2013
Ilustración: Gobugi www.gobugipaper.com

domingo, 28 de abril de 2013

ILUSIÓN DOMINICAL


-Hola-
Y cada respiro se me hizo eterno.

El asfalto no necesitó de mis zapatos,
se deshizo de mi equilibrio y mi cordura.
De que la palabra más tonta había salido de tus labios
y yo me sentía satisfecha.
Porque podía ser cercanamente ideal
aproximadamente perfecta
indudablemente, lo que quisieras...
y un poco más utopía que realidad.

Me olvidé de distancias infinitas
y recurrí a acercarme con dos pasos
inseguros, torpes, pero emocionados...
Y tu pelo negro brilló al son de los rayos del sol
y tu mirada se hizo sonrisa en mi rostro.
No esperaba que me amaras,
ni que levantaras el mundo por mí...
yo quería ser peso y carga en tus hombros
y el silencio de cada uno de tus secretos.

Yo quería un desnudo completo...
desnuda tu alma, 
desnudo tu corazón,
desnudos tus besos...
pensar que cada canción en el mundo podría ser nuestra,
que cada nube de febrero se hacía animal de feria...
Pensar en cosas banales, de esas que van y vienen cuando menos lo esperas,
que llegan cuando quieren llegar como llegaste tú
cuando mi respiración agitada sofocó el suelo que solía pisar.

No me faltaba tu amor... Pero lo quería todo.
Lo quería todo, pero me faltaba tu nombre.
-¿Cómo te llamas?

-Sueño.


Manuela Correa Benjumea

lunes, 25 de marzo de 2013

ESTROPEADA POR EL TIEMPO


En un cronograma de sentimientos,
se ahogaba todo mi ánimo
horas y horas vacías...
vacíos que me hacían eterna.

0, abismos y espacios negros sin profundidad definida,
Manchas en mi cara conectadas a mi corazón
y 2 palabras, 2 años y una vida que no quería vivir.

Me bastarían un par de elefantes violetas,
una sutil colección de estampillas antiguas
y un telegrama que me repita constantemente:
"Nadie Nunca Más Volverá..."

Porque la soledad es maravillosa cuando tengo su compañía,
pero ahora que no están ni las migas
los pájaros frecuentan a devorarme el alma
y yo, a abrirme las heridas.

Vicios de carretera,
de viajes perpetuos
de recuerdos y gárgolas inestables
y de quererte tanto como para agobiarme
y pensar que nada es algo solo si estás cerca
porque lo demás se esfuma entre caricias y comentarios...
a pesar de saber que me duele siempre
tu mirada, profana, satírica.

Y mentiras tan simples,
tan nuestras... tan "eternas, de siempre" y otros imposibles.
2 palabras, 2 años y una vida que sigo sin querer vivir.

Manuela Correa Benjumea, 2013
Imagen:  https://www.instagram.com/kodamorkovkart/

lunes, 28 de enero de 2013

POR LOS DOS = NADA


Éramos dos más unos cuantos en su vida,
dos sonrisas insensatas y enamoradas...
dos mujeres jugando al 1 por 1 y nada de nada.
Queriéndolo a él,
como él quiso a tantas.

Ella podía acomodarse a sus caricias con una sonrisa y hacer temblar sus manos con un beso...Pero ella nunca dejaría su marca en una frase de cariño, ni esos, sus ojos, serían detallados de tal manera como para helarle el alma de la forma más suspicaz y simple... Nunca dejaría él su sueño por hablarle ni se dedicaría eternamente a ella con cada secreto y esperanza; más sería yo siempre confidente, su sombra, su malicia. 

¿Siempre se supuso que fuéramos una figura geométrica?
No, eran ellos una simple línea y yo un punto paralelo a su existencia.
¿O una perpendicular? Podría creerlo...
Una inefable muestra de cariño,
o algo más exacto, matemático,
Limitado pero exquisito...

Él tenía el poder de quererme y adorarme con un simple abrazo, sumarme un par de risas, dividir en dos mis quejas. Podía enredarme las ideas, hacerme un poco más niña y un poco más lenta. ¡Tonta! Las palabras no quieren, su voz en realidad me hiere y solo a ella, a ella le pertenece.

Sería cliché decirle que le adoro con el alma
y que me rompería en mil pedazos su presencia...
Sería demasiado el peso de mis lágrimas,
si aceptara que seré de preferencia,
siempre su compañía y nunca su princesa.

Manuela Correa Benjumea
Ilustración: https://www.instagram.com/p/BThowagAfnl/?taken-by=pride_nyasha