lunes, 18 de junio de 2012

DE FETICHES, AVENTURAS FELINAS Y MORDISCOS


Siempre fuimos animales, dos felinos agresivos... Cada bloque resaltaba las peleas, cada marca nuestras penas... cicatrices nos hicieron menos fuertes a las voces del cariño. Queríamos destruirnos en aventuras, matarnos a mordiscos con pasión, entre delirios.


Estábamos cubriéndonos la vida a besos como si con licor no se hiciese nuestra fantasía de un bizarro suficiente; exploramos mil canciones desnudos sobre una avalancha interminable de celos... celos marinos, de esos con dientes, que te dejan marcada la piel.

Ahogaste con el humo de tus cigarrillos los pequeños espacios de libertad, variando entre cárcel y estadio sobre mi cama, arrancándome las esperanzas con las que me agarraba a tu utopía. Clavaste tu lanza cerca a mi pecho que te servía de universo, de descanso y de marea... marea tan alta como la intriga de saber que todo sería pasajero. Surcaste con tu traje de mentiras esas horas de sonrisas casi eróticas, casi infantiles y me destruiste el alma con adioses y tiempos.

Yo en cambio, tejí cada maullido con ferocidad sobre tu cuerpo... entrelacé cada memoria a tu tosca manera de decir las cosas y aunque mi manera de contar con golpes y gritos tus caricias no fue nunca una buena idea, aún creo firmemente que "la vie en rose" me fastidia las pupilas, me estorba en la existencia... y es que corro de los perfectos que te hacen tan sublime para hacerte más humano a mis fetiches, mis manías.


Fuimos seres explosivos producto de un amor salvaje.
Fuimos oro en letanías de pecadores incansables.


Manuela Correa Benjumea.
Todos los derechos reservados.


lunes, 11 de junio de 2012

COMO NUNCA FUIMOS LOS DOS



Crecí entre cada abrazo
como una niña que quiere la luna alcanzar,
tus defectos fueron mis manías,
yo una bestia sin par.

Pensé que al perseguirte
mi alma te haría una canción
pero entre tonalidades cayeron lágrimas,
le pusiste silencio a mi ilusión.

Le pinté mentiras a mi angustia,
en un verso que me costó la dignidad.
Solía ser simplemente etérea.

Le escribí a tus ausencias
Y en entre barquitos de papel, un te quiero.
Te perdí al cerrar mis ojos.

Impecable soledad.

Manuela Correa Benjumea,
Junio 2012.
ILUSTRACIÓN https://www.instagram.com/sivan.ka/