
Encajaba tan perfectamente mi silueta sobre el lienzo de aquellas tardes grises… Y nunca dejo de ser invierno alrededor, cada minuto primavera en nuestros corazones, cada segundo verano entre pinturas, de sueños. Infames sueños. Uno a uno, incontables, invisibles... porque quise amar a ciegas, con vendas en los ojos, reprochando las lágrimas y los abusos, reemplazándolos por caricias y falsos recuerdos .Ahora me destrozas, me lastimas… y sigo aquí detrás de ti, dibujando mi tan imperfecta silueta sobre lo que yo misma creí seria tu corazón. Tengo los ojos rojos, las manos cansadas y tal vez una que otra cicatriz aquí en mi pecho, que cree abrirse cada vez que intenta quererte… y me miento. Porque cada vez espero con mas ansias otra tarde de invierno.